Hoy te hablamos de...

Violencia médica: cuando el trato duele más que el diagnóstico

Te hablo, como psicóloga, de mi experiencia con la violencia médica y cómo el trato despectivo en consulta puede invalidar al paciente.

Una newsletter que no te deja indiferente​

PsiConecta es una newsletter premium diseñada por psicólogos para que cuides tu salud mental. Para personas exigentes: no vendemos humo ni discursos motivadores artificiales, y no lo haremos jamás.

Contenidos

¿Hablamos de la violencia médica?

Te voy a hablar de violencia médica: Tenía cita con el alergólogo. Llevaba semanas con picores y, aunque ya tenía antihistamínicos para los brotes más intensos por los ácaros, esta vez quería algo más. No quería vivir empastillada a diario. Quería entender qué estaba pasando, si mi alergia estaba empeorando, si había algo más que pudiera hacer.

Fui con esfuerzo: tenía una lesión en la pierna y caminaba con muletas. Aun así, quise ir.

Me encontré con un médico mayor, cuyo trato fue desde el primer momento cínico y despectivo. Respondía a todo con frases como: “¿Y yo qué puedo hacer con eso?”, “Tómate las pastillas y ya está, para eso las tienes”, “Con alergia a los ácaros eso es normal”. No me preguntó nada relevante. No se interesó por mis antecedentes, ni por si había cambios en el entorno, ni por cómo me afectaba. Nada.

Y lo peor no fue lo que dijo, sino cómo lo dijo.

Con una sonrisita condescendiente, como quien se dirige a una niña exagerada que viene a molestar. Me sentí pequeña. Totalmente invalidada.

Para rematar, me ofreció volver a verme en tres meses (ojo, en seguro privado) como si así aliviara su mínima conciencia. Le respondí con más cortesía de la que merecía: “no, ya me lo pensaré”.

Curiosamente, sí se interesó por mi lesión de rodilla. Quizás porque ahí sí podía interesarse sin responsabilizarse.

Esto no fue un hecho aislado. Recuerdo otra ocasión, tras el COVID, en la que mi menstruación se volvió totalmente irregular. Me preocupé. Fui al médico de cabecera, me hicieron una analítica. Al recoger los resultados, me atendió un sustituto. Su comentario fue: “Deberías estar contenta de que no te venga ese coñazo todos los meses.” Me lo dijo por teléfono. Desgraciadamente, no pudo ver mi cara de shock mezclado con repugnancia.

La naturaleza de la violencia médica: Más allá del error de comunicación

Ese tipo de frases no son errores de comunicación. Son formas de violencia médica. Es un fenómeno que, si bien no siempre deja marcas físicas, se manifiesta en un trato despectivo, paternalista o condescendiente que invalida al paciente. Son profesionales que no te miran a los ojos. Que te interrumpen constantemente. Que no preguntan sobre tu experiencia. Que ridiculizan tu dolor, tus dudas o tus síntomas. Este tipo de trato, en el que se trata al paciente como un objeto pasivo o un “caso”, en lugar de una persona, ha sido documentado como una forma de invalidación sistemática que mina la confianza y la autoeficacia del paciente.

La carga de la culpa y la normalización del maltrato

Y lo más perverso de todo es que nos han educado para justificar este tipo de trato. Para dudar de lo que sentimos. Para pensar que si nos trataron mal, es porque “algo hicimos mal” o porque el médico “sabe más” o porque “exageramos”. Esa culpa que se activa no es nuestra. Es de un sistema que perpetúa la infantilización del paciente, negando la validez de su experiencia y su dolor. Es cierto que hay urgencias colapsadas, agendas imposibles, profesionales quemados. Pero eso, bajo ninguna circunstancia, justifica la falta de empatía. La precariedad del sistema no borra la responsabilidad ética del trato a las personas. Y está tan normalizado que idealizamos a quien nos trata con dignidad. “La enfermera que me tocó hoy fue súper amable”, decimos, como si fuera un milagro y no lo mínimo esperable de una relación de ayuda.

Las huellas invisibles de la violencia médica

La violencia médica no siempre deja huellas visibles, pero sí deja consecuencias psicológicas y de salud muy reales:

  • Miedo a volver: La experiencia traumática de la consulta puede generar miedo, lo que lleva a la evitación de la atención médica y al abandono de tratamientos necesarios, poniendo en riesgo la salud del paciente.
  • Sensación de indefensión: El trato invalidante puede hacer que el paciente sienta que no tiene voz ni poder, reforzando la impotencia y la desesperanza.
  • Trauma: Un trato despectivo puede ser una experiencia traumática en sí misma, generando síntomas de estrés postraumático, ansiedad o una desconfianza hacia los profesionales de la salud.

Ese día, al salir del alergólogo, me prometí algo: poner límites. No permitir más que me traten como si no supiera de mi propio cuerpo. Y no dudar más de mí cada vez que algo en una consulta me haga sentir más frágil de lo que entré.

¿Y si la verdadera salud de un sistema no se mide en la velocidad de sus diagnósticos, sino en la calidad humana de cada interacción que tiene con sus pacientes?

FAQ

  1. ¿Qué es la violencia médica y cómo se manifiesta? La violencia médica es un tipo de maltrato no físico que se manifiesta en un trato despectivo, condescendiente, paternalista o que invalida la experiencia y el dolor del paciente. No es un error de comunicación, sino una forma de violencia que deja huellas psicológicas.
  2. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer la violencia médica o defendernos de ella? Nos han socializado para justificarla, creyendo que los profesionales “saben más” y que el paciente debe ser pasivo. Esta dinámica perpetúa la infantilización y nos hace dudar de nuestra propia experiencia y nuestra intuición.
  3. ¿El agotamiento de un profesional de la salud justifica el maltrato? No. Aunque la precariedad y el burnout en el sistema de salud son problemas graves, no justifican la falta de empatía, el trato despectivo o la invalidación del paciente. El trato humano y ético es una responsabilidad profesional fundamental.
  4. ¿Cuáles son las consecuencias de la violencia médica? Las consecuencias incluyen el miedo a volver al médico, el abandono de tratamientos, la sensación de indefensión, el desarrollo de trauma psicológico y una desconfianza generalizada hacia el sistema de salud.
  5. ¿Qué puedo hacer para protegerme de la violencia médica en una consulta? Puedes prepararte para la consulta anotando tus síntomas y preguntas, activar una pausa interna si el trato es despectivo, honrar tu intuición sobre cómo te sientes y, si es necesario, poner límites o buscar un profesional que te trate con el respeto que mereces.
Imagen de Carla Melián
Carla Melián
Psicóloga General Sanitaria, colegiada en el Colegio Oficial de Psicología de Las Palmas (P-02449). Acompaño a personas que atraviesan procesos de ansiedad, estrés, depresión o dificultades relacionadas con experiencias traumáticas. Cuento con una sólida experiencia clínica, y mi prioridad es que te sientas comprendido/a, seguro/a y acompañado/a en todo momento. Mi enfoque combina cercanía, respeto por tus tiempos y herramientas basadas en la evidencia científica para ayudarte a recuperar tu bienestar.

¿Te has sentido identificado con lo que acabas de leer?

Lo que lees aquí puede ayudarte, pero sabemos que cada historia es distinta. Si algo de lo que has leído te ha resonado y crees que podríamos acompañarte, reserva una sesión con nosotros en Las Palmas u online, estés donde estés.

¿Aún no estás listo para pedir cita?

No pasa nada. A veces el primer paso no es una sesión, sino empezar a entenderte mejor.

Suscríbete a Psiconecta, nuestra newsletter de salud mental. Cada semana recibirás contenido profundo, práctico y sin postureos para ayudarte a conocerte y cuidarte.

  • Artículos exclusivos
  • PsicoTips aplicables desde el primer momento
  • Ejemplos reales y el podcast semanal